miércoles, 18 de noviembre de 2020

Una lección romana para la empresa.



a la derecha estatua de cincinato en su memoria en Estados Unidos.

 

Lucio quinto Cincinato fue un rico patricio, cónsul y general romano que por un delito de su hijo Caeso fue llevado a la ruina y a partir de ahí dedico el resto de su vida al campo.

Sin embargo sus capacidades nunca dejaron de ser reconocidas, cuando a Roma la amenazaba un grave peligro interno o  externo, el senado nombraba un dictador con todas las facultades y un poder ilimitado sobre comunidades y ciudadanos.

En  tiempos que exigían decisiones rápidas se prefería confiar el poder a un solo hombre y en dos ocasiones diferentes en su vida tuvo ese nombramiento.

En una de ellas se cuenta que cincinato estaba con las manos en el arado, cuando un grupo de senadores  llegaron a su granja a un lado del rio Tíber y le notificaron que fue llamado por Roma y el senado a ejercer la función de Dictador con la concentración de todo el poder que el titulo confiere, para librar a roma de una peligrosa guerra. La mañana siguiente con la toga purpura de dictador, llamo a las armas a los ciudadanos, los encuadro en legiones y se puso al frente de las tropas.

Un ataque sorpresivo contra los enemigos a media noche termino minando a un  ejército rival atacado por dos frentes. En la rendición pidió las armas de todos, dejo libre a la tropa y pidió la entrega de los jefes a los romanos.

Cumplida su misión en 16 días, se despojó de la toga purpura, rechazo todos los honores y aun cuando podría prolongar su dictadura, se reintegró al arado. Sus acciones como ciudadano, lo encuadraron como un hombre recto, buen militar, legislador justo y un gran patriota, símbolo del espíritu cívico de los romanos.

La ciudad estadounidense de Cincinnati perpetúa su recuerdo. Se le nombro así en homenaje al que entonces personificaba ese espíritu en América, el primer presidente George Washington.

Esta breve reseña de este icono romano,  trae al frente las acciones que como consultor eres llamado a desarrollar en una empresa y donde al finalizar tu intervención, habrás que rendir cuentas y regresar a tu espacio, donde una reflexión profunda te llevara a valorar cada una de tus acciones que serán en beneficio propio así como de otras organizaciones cuando seas invitado a tener ese honor.

Cada campaña y cada intervención es un verdadero aprendizaje.

A veces la intervención es en  pequeñas embarcaciones donde orientarse hacia donde se necesita, resulta, con la ayuda de su propietarios, una actividad que genera frutos visibles en muy corto plazo, sin embargo cuando te toca acompañar a esas empresas que son como  grandes navíos cargados de contenedores llenos de todo tipo de materiales incluso peligrosos, con muchos capitanes y poca tropa, y totalmente anárquicos en la forma en que se encuentran organizados, la labor es más complicada, ya que se hicieron a la mar, sin planes, sin dirección, sin estrategia y solo la solidez  y demanda de su cargamentos  son los que la hacen en términos reales “sobrevivir”

La ambición inicial de la travesía  fue quizás  únicamente una estabilidad,  sin siquiera pensar en el potencial que tenían y que desatarían y para lo cual se requerían  conocimientos  que no se tenían y personas claves con las competencias necesarias para crear la sinergia que les ayudara  llegar a buen puerto.

Llevar a cabo una intervención exitosa implica tener todos los elementos necesarios para la campaña, carecer  de  las herramientas, personas y facultades para lograr lo que Roma necesita,  tendrá siempre un  resultado  cuestionado

Además en cada campaña en la que se participa,  deben  ser eliminadas las falsas expectativas, tener claras las necesidades y bien enfocados los objetivos para que una trasformación sea exitosa.

 

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