De
1977 a 1992 tuve la oportunidad de conocer y convivir con uno de los empresarios
más exitosos que tiene México. (La revista Expansión los sitúa en el lugar 43
de los 100 empresarios más importantes de México en el 2013) En aquel entonces Culiacán no era la ciudad
que ahora es, pero ya se situaba como uno de los más importantes territorios agrícolas
del país. Cada semana hasta en dos ocasiones teníamos en nuestra oficina de línea
aérea, al Sr. Juan Manuel Ley López, que
contrario a lo que puede creer la mayoría de la gente, siempre fue y ha sido
una persona que no ha disminuido su trato afable y sencillo, para quien el éxito
no ha sido sinónimo de soberbia y arrogancia. En esos tiempos de espera de sus
vuelos, bromeaba con el personal, participaba en el café de oficina charlando y
escuchándonos y desde ese entonces, teníamos
una distinción especial, recibir año tras año bonos para seguir la temporada de
beisbol de los tomateros de Culiacán, en el estadio Gral. Ángel Flores, si el
equipo pasaba a las finales, ahí estábamos apoyando al equipo como invitados
especiales. Mas de 30 años han pasado desde entonces y de las 3 tiendas de entonces
(Ley Rubí, la más emblemática del grupo) ha pasado a mas de 200 unidades de
venta, diversificando negocios en giros tales como el agrícola, ganadero,
restaurantes, industrias, automóviles, construcción, entretenimiento etc., sin perder ese don de gente, que sabe y conoce
lo que implica como líder tener una clara visión de futuro, pero sin dejar de
lado las oportunidades. Su historia es la de un heredero de una cultura de
trabajo, que ha hecho de la constancia, el esfuerzo y la responsabilidad una forma de vida.
En
una entrevista que tuve la oportunidad de leer, hace referencia a la sucesión,
tema que en muchas empresas familiares con el paso de las generaciones
debilitan a una organización, por las
disputas del control y la dirección de
los negocios.
En la cual remarcaba la importancia de transitar de la empresa familiar a la familia empresaria, donde los herederos fueran formados para que la permanencia del negocio a futuro fuese asegurado.
En la cual remarcaba la importancia de transitar de la empresa familiar a la familia empresaria, donde los herederos fueran formados para que la permanencia del negocio a futuro fuese asegurado.
La diversificación de giros, estar en más de
40 ciudades, contar con más de 22 mil trabajadores, lo llevo a preparar a la
familia para transitar satisfactoriamente por el cambio.
Para lograr sus metas se hizo acompañar en el trayecto del crecimiento de un reconocido consultor de
empresas familiares y del factor humano, que convivió con la familia y le ayudo
a pensar, organizar y decidir la sucesión.
Este
proceso fue largo, se invirtio el recurso y el tiempo necesario, al visualizar que no planear el futuro y la dinamica de la familia y la sucesion en el tiempo es un elemento que
generalmente destruye a las organizaciones. Este trabajo con vision de futuro le dio la seguridad que tanto el
grupo, como las demás empresas asociadas a la marca, pueden estar seguras desde el punto
operacional y financiero y que las familias de sus hermanos, como sus propias
familias están desarrollando negocios, dentro de un grupo solido y con visión de
futuro.
“Creo que si una persona tiene deseos de llevar a
cabo una empresa del tipo que sea, si se dedica a trabajar y tiene constancia,
lo va a lograr” Juan Manuel Ley López


