Ciertamente en el mundo de los negocios, sin importar el tamaño de las empresas, hay cosas que distinguen una empresa de otra. Pequeñas cosas que parecieran ser cosas sin relevancia, marcan una gran diferencia, entre aquellos que quieren un cambio de fondo en la organización y de aquellos que quieren solo pequeños cambios para "sentir" que avanzan.
Este tema surge de una reciente charla con propietarios, directivos y mandos medios de una empresa en la cual se plantearon las conclusiones de un trabajo de poco mas de 8 meses.
Iniciamos esta charla planteando una analogía entre una psicólogo y una terapia de pareja y la relación consultor- empresario. Generalmente una relación de esta naturaleza surge de la necesidad de solucionar algún aspecto con la que el paciente- cliente no esta conforme.
En esta relación el profesional escucha al cliente, sus problemáticas, sus expectativas y se definen las formas de trabajo con tiempos, costos y resultados.
Es algo bastante común que un proceso de terapia de pareja se vea dificultado, por la falta de seguimiento a los caminos que muestra el profesional o a sus indicaciones precisas sobre como resolver una problemática. Estas dificultades para tomar senderos diferentes a los que se encuentran "acostumbrados" generan un conflicto en el paciente y cierto nivel de resistencia a los cambios. finalmente como una auto-justificación por no avanzar como desean en el proceso, deciden dejarlo y que las cosas sigan como han estado.
Efectivamente, no hemos sido preparados o formados para saber que hacer cuando los paradigmas a los que estamos habituados comienzan a volverse obsoletos, por eso la tendencia de aferrarnos a lo que estamos acostumbrados aunque ya no sirva, a refugiarnos en la pasividad del así tendrá que ser, esperando que en automático cambien las cosas ( nunca sucederá) y se pasa a la falsa comodidad de culpar a las circunstancias, o a otros de los fracasos , frustraciones, errores e inconvenientes.
Efectivamente, no hemos sido preparados o formados para saber que hacer cuando los paradigmas a los que estamos habituados comienzan a volverse obsoletos, por eso la tendencia de aferrarnos a lo que estamos acostumbrados aunque ya no sirva, a refugiarnos en la pasividad del así tendrá que ser, esperando que en automático cambien las cosas ( nunca sucederá) y se pasa a la falsa comodidad de culpar a las circunstancias, o a otros de los fracasos , frustraciones, errores e inconvenientes.
Un terapeuta y un profesional de la consultoria a empresas, no va hacer el trabajo, que le corresponde a cada persona y área de la empresa. Un consultor igual que el terapeuta es un guía que se involucra a profundidad en las dificultades de la empresa y llega a conocer todas las facetas de la misma y desconocer algunas que poco a poco aparecen en el camino y es en base a esta información y a una experiencia acumulada que plantea iniciativas de cambio y mejora. La actividad del consultor es la de acompañar al cliente en los procesos para que salga mas rápido de sus posiciones habituales, es facilitar que quienes tienen una responsabilidad la asuman, dando el tiempo necesario y suficiente para el cambio. Para la empresa debe ser una inversión a largo plazo, que contribuya hasta llegar a las metas, alineando la misión, la visión y los valores con los resultados deseados.
Es una responsabilidad del propietario y de sus mandos medios hacer que un proceso de cambio dé los frutos esperados, valorando en coordinación con el consultor cada paso, sus recomendaciones y sus implicaciones, así como la oportuna toma de decisiones que se orienten al cambio que se requiere.
Dependiendo de la disposición, de tiempo, de cumplimiento, es como ese cambio gradualmente se va dando en la pareja y en la empresa.
Dejar un proceso de esta naturaleza iniciado y dar una pausa para luego continuar, realmente es como tirar por la borda todo el trabajo hecho por los involucrados. Se podrán rescatar cosas valiosas, pero difícilmente se tendrá la total satisfacción de lo que se desea.
llegar al 100% de las expectativas, implica un largo camino. no de dependencia, sino de decisiones acertadas. esto es ventaja competitiva, que se traduce en estar siempre pasos adelante de los que nos siguen y sentir la tranquilidad de que cada quien hace exactamente lo que tiene que hacer.
Dejar un proceso de esta naturaleza iniciado y dar una pausa para luego continuar, realmente es como tirar por la borda todo el trabajo hecho por los involucrados. Se podrán rescatar cosas valiosas, pero difícilmente se tendrá la total satisfacción de lo que se desea.
llegar al 100% de las expectativas, implica un largo camino. no de dependencia, sino de decisiones acertadas. esto es ventaja competitiva, que se traduce en estar siempre pasos adelante de los que nos siguen y sentir la tranquilidad de que cada quien hace exactamente lo que tiene que hacer.
La responsabilidad del terapeuta y del consultor, precisamente termina en el momento en que los clientes deciden dar por terminado un proceso.
Este proceso tiene siempre dos salidas, a) La que lleva a los resultados deseados y genera un gran nivel de satisfacción a las partes (flor) b) la que no cumple con las expectativas y que se escuda en la auto-justificación y en la costumbre, que finalmente tiene mas peso que el verdadero deseo de ser mejores y lideres en lo que se hace (pétalos en el aire)