viernes, 21 de febrero de 2014

10 tips para vendedores



El vendedor es como un puente, que conecta a la empresa con el consumidor y debe tener ciertas habilidades, conocimientos y competencias para dar beneficios al cliente, vender más para la empresa y obtener en lo personal mejores resultados. A continuación 10 tips para hacer mejor las cosas:

1.         Nunca salgas a campo sin una planeación de lo que vas a realizar, esto evitara que desperdicies tu tiempo. Tus planes en el corto, mediano y largo plazo los debes tener bien definidos siempre.
2.         Utiliza al máximo todo tu tiempo libre, si te piden esperar para que te atienda algún cliente, siempre lleva contigo alguna lectura que te ayude a ser mejor. Muchas veces los clientes que esperamos mas, son los que mejores resultados nos dan.
3.         A los clientes salúdalos de mano firmemente.
4.         Cuando estés con el cliente, trátalo como si fuera un amigo de muchos años, no eres menos ni más, son solo dos personas trabajando.
5.         Cultiva el hábito de aprender del cliente, no lo veas solo como dinero en tu bolsillo, así como tú tienes necesidades, el también las tiene, escúchalo y sobre todo aprende.
6.         Nunca vendas por dinero, vende para ayudar al cliente en algo. Recuerda siempre que la venta debe siempre tener beneficios para las partes.
7.         Siempre debes creer en la compañía para la que trabajas y en las cosas que vendes, si no estás convencido, jamás podrás convencer al otro.
8.         Se profesional, honesto y di al cliente siempre la verdad.
9.         Nunca discutas con el cliente, recuerda que estas ahí para solucionar algo, no para complicarle la vida.
10.     Modelar el éxito, tiene que ver con tus relaciones. Rodéate de gente, cuyos logros valgan la pena tener como ejemplo, es la mejor manera de ser exitoso, al mismo tiempo dale distancia, a la gente que sabes que nunca te ayudara a crecer o no aporta nada benefico a tu vida.

Finalmente si tu labor ha sido exitosa, lo más difícil es lo que sigue, conservar a ese cliente en una relación duradera y que en el largo plazo les siga redituando beneficios.

Recuerda siempre que, cuando crees perder solo un cliente, estás perdiendo mucho más que eso.


martes, 18 de febrero de 2014

Estancarse o crecer...



Uno de los objetivos del ser humano y las organizaciones es la búsqueda de formas que le permitan el crecimiento y la sobrevivencia en un mundo cada vez más demandante y saturado de información.
Abraham Maslow, un reconocido psicólogo, en sus charlas, narraba una historia que le marco la vida. Cuenta que de pequeño, solía ir al sótano de su casa, donde su madre almacenaba en época de crisis víveres. Ahí en un rincón, se encontraban en una caja de madera, unas papas, que habían germinado y que tendían a buscar la luz de la pequeña ventana de aquel oscuro rincón. Sin agua, sin aire, sin tierra y con escasa luz sus posibilidades de sobrevivencia eran mínimas, sin embargo aquellas pequeñas plantas aun bajo las circunstancias más desfavorables, extendían sus débiles guías hacia la luz en su afán de crecimiento.
Igual los seres humanos, aun en las condiciones más desiguales, tienen una tendencia natural a crecer y a luchar para obtener sus metas siempre y cuando el enfoque sea, apoyarnos en lo que nos ayuda y  no en lo que nos detiene.
Una de las situaciones que más afectan a una persona y también a propietarios y dirigentes de empresas y organizaciones que buscan el crecimiento, está relacionado a un concepto que nosotros los psicólogos conocemos como mecanismo de negación.
La negación se describe como la invalidación de una parte de información desagradable o no deseada,  que nos hace ignorarla, viviendo la vida como si aquella no existiera.
La negación en nuestras vidas, causa muchos estragos a nivel personal, familiar y empresarial. El uso de cualquier forma de negación implica la falta de esperanza y de voluntad para cambiar lo que sucede. Y es de esta manera como hemos visto personas derrumbarse, familias desintegrarse y empresas desaparecer.
La verdad es dolorosa, pero desde tiempos lejanos conocemos el refrán. “no hay mas ciego que el que no quiere ver”. Si un problema lo tenemos frente a nosotros, si hay personas que nos lo señalan y aun así nos empecinamos en negarlo.  Tarde o temprano se pagara el precio. Imaginemos que una mañana despertamos y vemos que una de las paredes de nuestra habitación tiene humedad y empieza a descarapelarse, tenemos dos alternativas: 1 pagar a alguien para que solucione el problema o involucrarnos nosotros invirtiendo lo necesario para darle solución, o: 2 ponerle un cuadro bonito encima, pretendiendo que esa realidad no existe. La primera solución es la adecuada, la segunda solo pospone con un mayor daño la solución definitiva.
Cuántas veces hemos escuchado aseveraciones como las siguientes: “Fumar hace daño”,  “Cuida a tu hijo anda en malos pasos”,  “Falleció tu comadre X” ,   “Ese(a) muchacho(a) no te quiere hija(o)” ,“Tus empleados te están robando” ,“Estas perdiendo dinero y mercados” , “No estás adecuadamente organizado”,  “No es un buen trabajador”.
Y cuantas veces escuchamos en un tono de reproche que nos recuerda a los abuelos o al speech de hacienda, el clásico: te lo dije.
El problema actual, es que vivimos en un mundo en el que no se puede sobrevivir en un estado de negación. Para triunfar y salir adelante en esta cultura debemos aprender a trabajar con el cambio, no con la negación. Lo único que le da ventaja a las personas y a las organizaciones es cuando aprendemos a reaccionar con prontitud y eficacia a los cambios. Evadir y negar  situaciones nos hace sentir seguros por un tiempo, pero negar la realidad nos lleva al conflicto tarde o temprano. El conflicto y su confrontación son parte de nuestra lucha cotidiana, debemos aprender a ser conscientes de que es inaceptable la indecisión y la postergación. Individuos, empresas pequeñas y grandes cuando deciden ignorarlos, en el pecado pagan la penitencia.

domingo, 16 de febrero de 2014

Los clientes y la empresa



Cada día que empieza en las organizaciones, es como el montaje de una obra de teatro. No es una presentación más, cada día es diferente al anterior, tenemos personal frente al público, pero también tenemos mucho personal tras el escenario, apoyando a los que dan la cara por la empresa. Tanto uno como otros son importantes para que la función diaria cumpla su propósito. La actuación de cada uno es fundamental para dejar satisfecho al que nos visita o nos abre las puertas. También depende de cada uno de los actores hacer su mejor esfuerzo para que el programa de resultados positivos.
La empresa es un espacio donde se satisfacen necesidades del cliente, un lugar que los clientes y la comunidad reconoce, un lugar donde cada quien tiene un rol y unas funciones definidas, que les guiaran para cumplir con su trabajo.  Es la fuente de ingreso de muchas familias, por la cuales el empresario, se esfuerza dia a día. Generalmente no son producto de la riqueza, sino de una cultura del esfuerzo, del propietario y  de todos aquellos que trabajan para que así sea. Es la que brinda seguridad a sus trabajadores, la que les ha abierto las puertas a una oportunidad de trabajo, la que quiere estar organizada, brindar mejores beneficios, la que quiere estar en contante cambio para seguir siendo fuente de empleo, la que necesita de la honestidad y del esfuerzo en el trabajo de su personal, la que quiere estar en la preferencia de sus clientes.

El cliente es:  la razón de ser de cualquier negocio, la persona más importante. El tiene más opciones, no depende de nosotros, nosotros dependemos de él. Nunca interrumpe nuestro trabajo, de hecho, es el propósito por el que estamos aquí.  Nosotros no le hacemos ningún favor, él es el que lo hace cuando cruza la puerta o cuando nos recibe, es una parte esencial, no desechable del negocio. No significa solo dinero para la caja, es un ser humano como todos nosotros que merece respeto y consideración, es él que paga los sueldos, el que mantiene a nuestras familias, sin ellos no es posible la sobrevivencia.

Una buena obra se distingue, se recomienda por sí sola, los actores obtienen ese reconocimiento que alienta y generalmente somos objeto de comparación. Mientras el público nos tenga dentro de sus opciones, estaremos en el juego y estar ahí depende, en gran medida, de lo profesionales que seamos con ese pequeño guion que nos asignaron cuando nos incorporamos a la obra.