lunes, 23 de marzo de 2020

Que tu nombre perdure.....


Que todo el esfuerzo y la obra que construiste te sobreviva,  se convierte en el gran reto de cualquier empresario exitoso, que ha logrado llegar a la cima y sobre todo ha logrado dejar los cimientos para que su obra continúe. Hacerlo con vision, disciplina y humildad, no siempre es fácil.

Tomo como punto de partida, la enriquecedora experiencia y relación que en los 80s, me dejo el Sr. Juan Manuel Ley Lopez (qepd)  empresario tenaz, inteligente y visionario.

Parte de esa filosofía, la he aplicado de manera exitosa con empresarios dispuestos a enfocarse para lograr que su empresa siga siendo un referente, aun cuando la cabeza falte. (Coppel, MZ, Ley , etc)

En la gran mayoría de los casos, una vez que el verdadero líder falta, los negocios se hunden con ellos.

Una de las causas, mas frecuentes de esta loca carrera al desfiladero, donde todo lo construido se desvanece rápidamente,  es que los actuales lideres, crean empresas familiares, pero no forman familias empresarias, donde los sucesores sean  los cabales, capaces y eficaces lideres que continúen con la cultura de trabajo y de esfuerzo.

Encontrarse a esos empresarios dispuestos a invertir lo necesario para que el legado continúe, no es tarea fácil. En el recorrido que tengo como externo apoyando a empresas en la gestión del cambio, (casi 25 años)  solo me encontrado con 3 de ellos que se han atrevido ir a fondo, que siguen invirtiendo  y  quienes pueden constatar en su momento que lo que le das a tu negocio se regresa con creces y mas cuando esta se enfoca en la formación de la familia y en lo que necesita la empresa para seguir liderando un mercado.

Experiencias como estas  definitivamente dejan una gran satisfacción, te enriquecen y te ofrecen una extraordinaria radiografía y visión de como vive una familia enfocada en la empresa y sus retos.

Estos conocimientos, vivencias, decisiones son las  que compartes con esos empresarios que puedes contar con los dedos y que han decidido ir mas allá de su día a día y tienen la visión de que lo que han construido, pueda ser una magnifica oportunidad de crecimiento para sus hijos, nietos y familiares, sentando las bases para que esto suceda.

Las verdaderas experiencias no se inventan, se viven.

Si en verdad quieres que tu marca perdure y te sobreviva, no como una cuestión relacionada con la vanidad y el ego, sino como un proyecto de vida para todos aquellos que te sucederán, no dudes en hacer las cosas bien y a tiempo.