miércoles, 26 de febrero de 2014

Cuando valorar al trabajador es parte de la politica de la empresa

Los empresarios saben el beneficio que tiene mantener la estabilidad de la planta laboral, saben también que intentar generar el compromiso del personal con la empresa, basándose en el criterio único del salario es una equivocación, saben que este compromiso se adquiere cuando el empresario decide que se pueden hacer las cosas diferentes y ayuda a crear un ambiente de trabajo, en el que el personal se siente bien, con su trabajo, con su jefe, con sus compañeros y con su empresa.

Es por ello que toda aquella empresa que tenga como iniciativa desarrollar e implementar un plan de incentivos, obtendrá buenos beneficios. Para ello, el empresario requiere plantearse las preguntas correctas:

1.      Que es lo que quiero de la empresa y sus departamentos?
 Incremento de la productividad, reducción de costos, mejores ventas,  mejorar seguridad   y reducir accidentes, mejorar la comunicación, reducir la rotación y las ausencias, aumentar  la calidad del servicio al cliente, generar tiempos de respuesta mas rápidos, construir una actitud más positiva, aumentar en x porcentaje mi cartera de clientes, etc.

2.      Cuanto se va a invertir en cada uno de los planes?
Cada uno de los planes que se decidan, deberán tener asignados de antemano los recursos necesarios para lograr las metas. por ejemplo si queremos reducir la rotación de personal y las ausencias y es una de las prioridades para la empresa, es en este segmento donde se deben aplicar los recursos. El plan debera irse adecuando donde mas lo necesite la organizacion.

3.      Como se van a medir los logros de las metas?
Cada una meta deberá tener una serie de indicadores a los cuales se les deberá dar un seguimiento para comprobar que se están alcanzando los niveles requeridos.

4.      Como se va a recompensar al trabajador?
Cada uno de los planes elegidos deberá tener sus metas, sus indicadores y los beneficios a los que se hará acreedor el trabajador una vez que se llega al logro deseado.

Una vez que se tiene claro lo que se quiere de los planes, llega el momento para el empresario de decidir el día en que comienza el cambio.

Valorar al trabajador.



El capital humano es un recurso valioso para las organizaciones. las inversiones que se generan en reclutar, seleccionar, capacitar e involucrar a la persona en su puesto son diversos, como para estarlos repitiendo constantemente. Es por ello que muchas empresas deciden  buscar las formas de incentivarlos para que permanezcan en la empresa y reducir estos costos.

Para incursionar en ese proceso de valoración, el empresario tendría que ponerse (como generalmente decimos)  en los zapatos del trabajador y recrear la rutina a la que se somente.

Imaginemos tan solo una de las multiples rutinas de un trabajador en la empresa (el caso de los uniformes)

El tener que vestir como dice la empresa, seis dias a la semana durante todo el año, saber que cada noche en vez de acompañar a tu hijo un rato en la demanda de ver un programa de tv, ayudarle hacer su tarea,  llevar a tu esposa(o) a tomar un cafe o simplemente escuchar despreocupadamente algo de musica, tienes que preocuparte y ocuparte por saber si tu uniforme esta listo, si esta planchado, si tus zapatos estan con lustre. Mas presión se agrega cuando el uniforme que te han proporcionado, no es lo suficientemente comodo y te lo recuerda la hora de lonch en la empresa, aun con esa sensación, tu obligación es salir frente al publico para apantallarlo con tus sonrisas, como representante de servicio al cliente.
Desde los años 90´s muchas organizaciones promueven el concepto de viernes casual, situación que genera sonrisas en el personal, camaraderia, una especie de satisfacción en el trabajo y por la empresa que les permite asistir uno de sus dias sin el uniforme. Cuantas veces hemos escuchado decir a nuestros hijos: el viernes no van a dejar ir sin uniforme y se les ve en sus caras la felicidad .  este pequeño cambio en las rutinas de trabajo permiten al trabajador esperar con ansias el dia  de vestimenta casual.

Para reconocer el poder de este pequeño cambio en beneficio de los trabajadores, se ha experimentado en diversas empresas, ofreciendo efectivo a la persona que continue portando su uniforme el dia causal. El resultado es: prefiero venir un dia comodo al trabajo, atender algunos asuntos personales, dejar de preocuparme un dia por el uniforme, que unos pesos adicionales.
Esto nos demuestra lo que en psicología se ha estudiado muchas veces, relacionado al efecto que pequeños cambios no economicos, tienen en el sentir de un trabajador y confirmando que estar agusto en una empresa, no siempre esta relacionado con el dinero. las formas como las empresas pueden  incentivar a sus trabajadores es diversa y va desde el dia libre en su cumpleaños, pastel incluido, pagarles el transporte,  hasta detalles que para muchos empresarios suelen parecer insignificantes, como pagarle a la familia del trabajador una funcion de cine.

Crecer como empresarios valorando a nuestro personal de formas diferentes e innovadoras, se refleja en los resultados que se obtienen.

 ¿ y tu que beneficios ofreces a tus trabajadores aparte del salario?









martes, 25 de febrero de 2014

El paso que sigue...



Después de circular por las carreteras del occidente y norte de nuestra republica desde los 80’s, Silvestre (que no es el que se quiere comer a piolín), ha decidido que su labor como vendedor llega a su fin, bajo las condiciones en las que había estado laborando. La causa, no es la edad, ni las ganas, sino el relacionado a la economía. Los incrementos en los costos de combustible, casetas, refacciones, alimentos, hospedajes de los últimos diez años  y clientes que si no les fías no compran, aunado a una importante cartera vencida, lo han situado en el escenario que viven, quienes tienen que trasladar de un lado a otro mercancías, para ganarse la vida de manera independiente. Los costos de operación han tenido un alza considerable y los márgenes de utilidad para el negocio se han reducido considerablemente.

Bajo escenarios como estos, los empresarios grandes y chicos deben tener un plan B, porque tener un plan B, es mejor que no tener ninguno y como decía Confucio: “Una jornada de miles de leguas, comienza con un simple paso”.

En su libro “metas”, Brian Tracy, menciona que vivir sin planes alternativos, es como conducir bajo una densa niebla.  No importa el auto que tengas, ni su potencia, conducirás despacio, aun cuando la carretera sea la mejor. De qué sirve tener el mejor vehículo, si tus metas son abrir y cerrar día tras día tu negocio y esperar que te encuentre  un escenario como el de Silvestre.

El mismo autor menciona algunas razones por las cuales no damos el siguiente paso:

1.          Las metas no son importantes
2.          No saber cómo programarlas
3.          Miedo a fallar.

La alternativa de Silvestre es, tener contactos de venta, en los puntos donde distribuía, dándole a los mismos la relación de sus clientes para seguir atendiendo, recuperando cartera vencida y seguir en el medio bajo un nuevo plan.

Uno de mis clientes ha decidido también dar el siguiente paso, no sin antes haber organizado adecuadamente toda su operación de negocio.

Para aquellos que no son como silvestre y tiene una red más amplia de distribución, la opción a los altos costos de operación que están golpeando a muchas empresas y personas,  es la apertura de un Centro de Distribución, que lo situé mas cerca geográficamente de la mayor cantidad de clientes. Esto necesita un análisis profundo de números, relacionados con la logística actual y analizar las fortalezas y debilidades que se tienen.

Silvestre tuvo que tocar fondo para dar paso a su plan B. ¿Debemos esperar a que esto suceda para dar el siguiente paso?... cada quien debe decidirlo cuando lo considere necesario.