En 1904 el Presidente Porfirio Díaz
nombro a los primeros médicos dentistas en México, sin embargo para aquella
época era una profesión clasista creada para atender a quienes podían pagar los
servicios.
Cientos de miles de personas en México
murieron antes de esa fecha y 6 décadas después a causa de un tratamiento
fallido, infecciones y otras complicaciones.
La mayoría de las personas que se
encontraban con dolor de muelas fueron a parar a manos de su peluquero, del
herrero local o de los abuelitos, quienes actuaban por compasión como
cirujanos, para brindar lo único que se hacía en esos casos: La extracción.
El relato viene a colación de una
charla, en la cual analizábamos la mentalidad y la resistencia de la mayoría de los empresarios, a mejorar su empresa y ser atendidos por personas con experiencia
en la gestión del cambio y en el fortalecimiento de las operaciones de una
organización, que les puedan ayudar significativamente con un reordenamiento.
Estas personas que cuentan con el
expertise necesario, solo necesitan la apertura y un poco de disposición del
empresario, para, crear las condiciones apropiadas y demostrar que cuando un
empresario está dispuesto a devolver a su negocio un poco de lo mucho que le ha
dado, se generan resultados que suelen
beneficiar no solo al empresario, en todas las cargas emocionales producto de
la forma en que su negocio se encuentra organizado, sino a sus clientes, a su
personal y hasta sus posibles sucesores.
Asi es que, si como empresario,
tienes un malestar, persistente, que te indica que necesitas atención tienes cuatro opciones y es tu total decisión aquella que elijas.
1. Padecer los dolores de la no atención, que te
puede llevar a consecuencias trágicas.
2. Ir con el profesional para que haga el
trabajo que necesitas.
3. Hacerlo a la antigüita y que te atienda la
persona equivocada
4. o que te saques la muela tú mismo.
