Generalmente tratamos que las situaciones familiares no influyan en nuestro desempeño laboral, sin embargo, es muy común observar dentro de las organizaciones conductas que se alejan de las normas internas y que generan conflictos que no deseamos tener hacia el interior de la empresa.
Debemos tener en claro, dos aspectos que generan el conflicto personal, que se va haciendo colectivo si no se detiene a tiempo o no se interviene. Estos elementos son el dolor, que es una condición de la vida y que tiene diferentes matices entre los que encontramos; perdidas familiares, deudas, heridas emocionales, enfermedades, dinero, etc.
El segundo elemento, es el sentimiento que las personas tienen de falta de poder, para detener el dolor. A este elemento le llamamos sufrimiento.
Todas las personas en las empresas, manejamos diferentes niveles de sufrimiento, algunos podemos tomar el control de ellos, la mayoría NO. Esta incapacidad de control, lleva a las personas a intentar diluir este sufrimiento a través de conductas inadecuadas en el curso de su jornada laboral.
Recordemos que el dolor es inevitable y forma parte de nuestras vidas, pero el sufrimiento es opcional.
Parte de las responsabilidad de un superior en el trabajo es intervenir cuando se detecta que alguna persona de nuestro equipo, presenta conductas que no tienen que ver con la actividad cotidiana. recordemos que para estos casos siempre podemos hacer algo para ayudar, aunque generalmente para evitar roces, nos hacemos de la vista gorda Recordemos que decisiones como esta, hacen nuestro trabajo mas eficiente. Lo importante es estar alertas y cuidar que estas situaciones no afecten la productividad del negocio.

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