Las empresas de consultoría juegan un papel vital
en el crecimiento de las organizaciones. Sin embargo para tomar la decisión
de trabajar con un consultor, el
empresario debe seguir algunas recomendaciones que al respecto expertos hacen.
Las
enfermedades siempre están presentes en cualquier organismo, la virtud,
menciona Aristoleteles, es conservar el equilibrio. Cuando este se pierde,
surgen las patologías: grandes o pequeñas, físicas o psicológicas, leves o
graves. Y cuando esta fuera de nuestro alcance la solución recurrimos al
médico, para poner en acción un plan en tres etapas. Diagnostico, tratamiento y
seguimiento.
Estos
son los pasos que debe seguir un empresario ante cada situación que se
encuentre causando desequilibrio en la organización y cuando las situaciones se
complican y exceden las capacidades, se tiene que reconocer y no empecinarse en
tratar de resolverlas a su manera, porque al igual que las enfermedades, el
resultado en ocasiones es la complicación del cuadro. Indica el autor que en
las organizaciones no existen “empleados 10” o “jefes 10”, los seres humanos
que integran las empresas son imperfectos por naturaleza y al interrelacionarse las patologías se
multiplican. Lo ideal en este caso es tener identificados en qué nivel de la
imperfecta escala nos encontramos y reconocer, si somos jefes, que también nos
equivocamos.
1.
Los clientes desean que una vez que se llegue al acuerdo de
trabajo, se cumpla con lo prometido y en los tiempos acordados, dejando en
claro el rol que se desea juegue el consultor.
2.
Encontrar al consultor que tenga el conocimiento y la experiencia
apropiada para el trabajo a realizar, ya que el cliente no desea malgastar su
tiempo familiarizando a externos acerca de su negocio.
3.
La credibilidad del consultor se basa en el conocimiento específico
y practico del sector en el que desarrollan su trabajo, que lo hace comprometer
resultados.
4.
La transferencia de conocimientos es importante. Contratar
personal para que aporte el conocimiento que no tienen es superior, al costo de
adquirirlos de forma autónoma a través de un proceso de consultoría.
5.
Cuando consultor y cliente trabajan de forma coordinada, cada uno
reconoce que la otra parte tiene habilidades y conocimientos esenciales y a
estas se les da el mejor uso para beneficio de la empresa. el objetivo es
llegar a las metas planeadas.
Gestionar
el cambio en las organizaciones y en las personas nunca ha sido una tarea
fácil, ya que se tiene que adoptar un posición innovadora ante los problemas,
ofreciendo ideas y puntos de vista distintos que rompen con la parálisis de la
rutina. Estos proyectos de gestión del cambio se distinguen por su disciplina y
atención para garantizar el éxito, que se va logrando poco a poco, en ese andar
el camino convenciendo de la importancia del cambio y buscando siempre el
equilibrio que el empresario desea tener en su organización.

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