domingo, 16 de febrero de 2014

Los clientes y la empresa



Cada día que empieza en las organizaciones, es como el montaje de una obra de teatro. No es una presentación más, cada día es diferente al anterior, tenemos personal frente al público, pero también tenemos mucho personal tras el escenario, apoyando a los que dan la cara por la empresa. Tanto uno como otros son importantes para que la función diaria cumpla su propósito. La actuación de cada uno es fundamental para dejar satisfecho al que nos visita o nos abre las puertas. También depende de cada uno de los actores hacer su mejor esfuerzo para que el programa de resultados positivos.
La empresa es un espacio donde se satisfacen necesidades del cliente, un lugar que los clientes y la comunidad reconoce, un lugar donde cada quien tiene un rol y unas funciones definidas, que les guiaran para cumplir con su trabajo.  Es la fuente de ingreso de muchas familias, por la cuales el empresario, se esfuerza dia a día. Generalmente no son producto de la riqueza, sino de una cultura del esfuerzo, del propietario y  de todos aquellos que trabajan para que así sea. Es la que brinda seguridad a sus trabajadores, la que les ha abierto las puertas a una oportunidad de trabajo, la que quiere estar organizada, brindar mejores beneficios, la que quiere estar en contante cambio para seguir siendo fuente de empleo, la que necesita de la honestidad y del esfuerzo en el trabajo de su personal, la que quiere estar en la preferencia de sus clientes.

El cliente es:  la razón de ser de cualquier negocio, la persona más importante. El tiene más opciones, no depende de nosotros, nosotros dependemos de él. Nunca interrumpe nuestro trabajo, de hecho, es el propósito por el que estamos aquí.  Nosotros no le hacemos ningún favor, él es el que lo hace cuando cruza la puerta o cuando nos recibe, es una parte esencial, no desechable del negocio. No significa solo dinero para la caja, es un ser humano como todos nosotros que merece respeto y consideración, es él que paga los sueldos, el que mantiene a nuestras familias, sin ellos no es posible la sobrevivencia.

Una buena obra se distingue, se recomienda por sí sola, los actores obtienen ese reconocimiento que alienta y generalmente somos objeto de comparación. Mientras el público nos tenga dentro de sus opciones, estaremos en el juego y estar ahí depende, en gran medida, de lo profesionales que seamos con ese pequeño guion que nos asignaron cuando nos incorporamos a la obra.





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