Dos caballos llevaban cada uno su carga. El caballo que iba
adelante caminaba a buen paso, pero el caballo que iba detrás del primero era
muy perezoso. Los hombres comenzaron a pasar la carga del caballo perezoso al
caballo que iba adelante; cuando al fin hubieron transferido toda la carga, el
caballo que iba atrás le dijo a su compañero “¡trabaja y suda como un burro!, cuanto más carga lleves,
más peso tendrás que soportar”. Cuando llegaron a la taberna, el dueño de los
caballos dijo: “¿Por qué habría yo de alimentar a dos caballos, cuando uno solo
puede llevar todo el peso?” Haría mejor si doy a uno todo el alimento que
quiera y le corto el pescuezo al otro. "Al menos así tendré su cuero” y así lo
hizo.
Tomado del libro "Fabulas"
León
Tolstoi. 1828-1910

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